Permiso de residencia: qué papeles hay que traducir y cuáles se dejan tal cual
Ya tiene su cita en la prefectura (la administración local francesa). Sobre la mesa: la convocatoria, las fotos, el justificante de domicilio y, en medio de todo, un certificado de nacimiento que no está en francés. Ahí es precisamente donde se juega la admisibilidad de su expediente, y de eso trata este artículo.
La regla, en una frase
Todo documento redactado en lengua extranjera debe ir acompañado de su traducción al francés, realizada por un traductor jurado. No por un allegado bilingüe, ni por una aplicación, por buena que sea. La prefectura no evalúa la calidad de la traducción: comprueba que figure el sello de un traductor jurado inscrito ante un tribunal de apelación. Sin ese sello, el documento se considera ausente.
Resulta frustrante cuando uno domina perfectamente los dos idiomas. Pero es también lo que hace sencillo el trámite: no tiene nada que demostrar, solo un documento que certificar. Si quiere asegurarse de la situación de un traductor, aquí le explicamos cómo comprobarlo.
Los documentos que aparecen en todos los expedientes
Cada permiso tiene su lista de documentos, y cada prefectura la publica. Pero en los expedientes que acompañamos son siempre los mismos documentos los que plantean la cuestión del idioma.
El certificado de nacimiento. Se pide para casi todos los permisos, a menudo en copia íntegra. Si nació fuera de Francia, es muy probable que esté redactado en otro idioma. Es el documento número uno. Nuestro artículo sobre la traducción del certificado de nacimiento según el país de origen detalla sus particularidades.
El certificado de matrimonio y los certificados de nacimiento de los hijos. La prefectura quiere su situación familiar actual, no la de hace cinco años. Si se casó en el extranjero, el certificado hay que traducirlo. Si su permiso se basa en el matrimonio, nuestra guía sobre la nacionalidad francesa por matrimonio completa muy bien esta lista.
El pasaporte. No todas las páginas: únicamente las que recogen su identidad, la validez y los visados. Si esos datos están en alfabeto latino y se leen bien, la traducción rara vez se pide. En árabe, en cirílico o en chino, sí.
La sentencia, cuando su situación incluye alguna. Divorcio, custodia de un hijo, adopción. Es el documento más largo, y el que más a menudo se descubre la víspera de la cita. El caso de la adopción dictada en el extranjero es objeto de un artículo específico.
Después, según el permiso solicitado, los documentos que justifican su situación: diploma y expedientes académicos para un estudiante, contrato de trabajo y nóminas para un asalariado, extractos bancarios cuando hay que demostrar recursos.
Lo que puede dejar tal cual
Es la parte que ahorra dinero, y la que nadie le precisará en la ventanilla.
Todo lo que ya está en francés se queda en francés: factura de la luz, recibo del alquiler, certificado de alojamiento. Su visado, si lo expidió un consulado francés, está en francés. Sus fotos no tienen idioma.
Si su certificado de nacimiento procede de un país de la Unión Europea, existe un atajo. Pida al ayuntamiento que lo expidió un "impreso estándar multilingüe": un documento oficial, gratuito, que traduce cada apartado del certificado al idioma del país de destino. Adjunto al certificado, lo exime de traducción. Un certificado italiano, español, portugués o polaco acompañado de su impreso no necesita nuestros servicios.
Ese atajo se acaba en cuanto el certificado lleva una anotación al margen: reconocimiento, rectificación, sentencia. El impreso solo traduce los apartados estándar. Si su expediente se apoya en lo que está inscrito al margen, hace falta una traducción jurada completa.
Primera solicitud o renovación
En la renovación no hay que rehacerlo todo. Por regla general, los documentos del registro civil traducidos y presentados en la primera solicitud no se vuelven a pedir, salvo que su situación haya cambiado entretanto: un matrimonio, un nacimiento, un divorcio.
Lo que sí vuelve son los documentos que prueban que sigue cumpliendo la condición de su permiso: nuevo contrato, nueva matrícula, nuevos recursos. Ahí es donde la lengua extranjera puede reaparecer.
¿Y la apostilla?
Nos hacen esta pregunta en cada expediente. La apostilla es un sello que autentica la firma y la condición de la autoridad que expidió su documento. No se refiere a su contenido.
Para un documento procedente de un país de la Unión Europea, la prefectura no puede exigirla. Para un documento venido de otro país puede pedirse, y es el país que expidió el documento el que la coloca, nunca Francia. Si ya está en Francia y su documento se quedó sin apostilla en el país de origen, el trámite se resuelve allí, a menudo por medio del consulado. Nuestro artículo sobre la apostilla y la legalización explica la diferencia entre ambas.
Antes de hacer el pedido
Un consejo que vale dinero: abra la lista de documentos publicada por su prefectura, para su permiso, y vaya marcándola. Las listas cambian, difieren de un permiso a otro, y nada resulta más molesto que pagar la traducción de un documento que nadie pedía.
Una vez fijada esa lista, tomamos el relevo. Un certificado de nacimiento o un pasaporte se traduce a 27 € por página. Un certificado de matrimonio, 34 €. Una sentencia, 35 €. Recibe por correo electrónico un PDF firmado y sellado, en un plazo medio de 24 a 48 horas, y la versión en papel si su prefectura la pide.
Si tiene varios documentos, envíenoslos de una sola vez para un presupuesto: le indicamos qué debe traducirse, qué no, y el precio en firme antes de empezar. Por WhatsApp o por teléfono también respondemos a sus preguntas.
Información administrativa verificada el 24 de agosto de 2026.



